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El Papa Francisco

Redemptoris Custos

Para algunos podrá resultar curioso que lo primero que aparezca en la página web de Redemptoris Custos sea el Papa Francisco; la explicación es sencilla y clara: Nuestra misión en la Iglesia la queremos desarrollar y vivir unidos a él y a sus sucesores.

Creemos firmemente que el día que se enfríe nuestro amor y obediencia al Papa, ese día nuestra misión dejará de ser fecunda para la Iglesia. Dice Jesús  en el evangelio:

«Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada». (Jn 15,5);

para nosotros el estar unidos a «Pedro» es garantía de estar unidos a Jesús y de que nuestro humilde servicio a la Iglesia pueda dar fruto.

Los miembros de Redemptoris Custos deseamos vivir unidos al Papa afectiva y efectivamente. Creemos que para custodiar la Vida de Cristo en uno mismo, y en los hermanos, es fundamental vivir una sincera unión y obediencia al Papa. Al igual que Jesús vivió en Nazaret obedeciendo a María y a San José, nosotros queremos vivir en esta obediencia al Papa Francisco y a sus sucesores. También obedecemos a los obispos como sucesores de los apósteles. Por el Papa ofrecemos nuestras oraciones y sacrificios; vivimos como una gracia de Dios todo su magisterio al cual nos queremos unir con humilde obediencia. San José, patrono de la Iglesia universal, nos enseña y ayuda a vivir la obediencia al Papa, al detalle y al extremo.

Para todos los miembros de Redemptoris Custos es un verdadero regalo recibir conscientemente la bendición «Urbi et Orbi» dada por el Papa el día de Navidad y el día de la Resurrección del Señor.

En la pestaña «Patris Corde» queremos compartir todo aquello del magisterio del Papa Francisco que va dando forma a Redemptoris Custos.

Plaza de San Pedro. Martes 19 de marzo de 2013. Solemnidad de San José.

Oración

Oh Dios, que en tu providencia quisiste edificar tu Iglesia
sobre la roca de Pedro, príncipe de los apóstoles,
mira con amor a nuestro papa Francisco,
y tú que lo has constituido sucesor de san Pedro,
concédele la gracia de ser principio y fundamento visible
de la unidad de fe y de comunión de tu pueblo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.