Vidas Kerigmáticas
San Luis y Santa Celia, padres de Santa Teresita del Niño Jesús

Los santos Luis y Celia Martin, padres de Santa Teresa de Lisieux, tienen una bella historia de amor marcada por la confianza en Dios, una intensa vida piadosa y la enfermedad.
Casados en 1858, Luis Martin y Celia Guérin, tuvieron nueve niños, de los cuales cuatro murieron en la infancia y cinco siguieron la vida religiosa. Ha sido el primer matrimonio en ser canonizado en la misma ceremonia en la historia de la Iglesia. Luis y Celia fueron los padres de Santa Teresa del Niño Jesús, monja Carmelita Descalza del monasterio de Lisieux (Francia), Patrona universal de las misiones y Doctora de la Iglesia.
Se designó como fecha de celebración de los Santos Luis Martin y Celia Guerin el 12 de julio, fecha en que contrajeron matrimonio.
Estas son algunas de las palabras que dirigió el Papa Francisco, en la homilía de canonización de los esposos Luis y Celia: “Los santos esposos Luis Martin y María Azelia Guérin vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada día un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas santa Teresa del Niño Jesús. El testimonio luminoso de estos nuevos santos nos estimulan a perseverar en el camino del servicio alegre a los hermanos, confiando en la ayuda de Dios y en la protección materna de María. Ahora, desde el cielo, velan sobre nosotros y nos sostienen con su poderosa intercesión”.
Tanto Luis como Celia sintieron durante su juventud el deseo de consagrarse a Dios a través de la vida religiosa. Cuando tenía 22 años, Luis pidió ser admitido en el monasterio del Gran San Bernardo, pero fue rechazado porque no sabía latín. Por su parte, Celia quiso ingresar a la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, pero tampoco fue aceptada. Dios tenía otros planes para ellos. Años más tarde, Luis abrió una relojería y Celia un taller de encaje. Luis y Celia se cruzaron por primera vez en abril de 1858 en el puente San Leonardo. Ella quedó impresionada por ese «joven de noble fisonomía, semblante reservado y dignos modales», y sintió que una voz interior le decía que ese era su futuro esposo. Se enamoraron y se casaron ese mismo año. La boda civil se celebró en el municipio de Alençon a las 10:00 p.m. del día 12 y la religiosa a la medianoche, como era costumbre en ese tiempo, en la iglesia de Nuestra Señora.
Las cartas de Celia reflejan el amor que sentía por Luis: «Tu mujer que te ama más que a su vida» y «Te abrazo tanto como te amo».
Ambos llevaron una intensa vida espiritual. Asistían a Misa diaria, oraban en forma personal y comunitaria, se confesaban con frecuencia y participaban en las actividades parroquiales. Tuvieron nueve hijos, de los cuales sobrevivieron cinco niñas: Paulina, María, Leonia, Celina y Teresa. A todas les transmitieron el amor a Dios y al prójimo. Además, sus negocios no fueron impedimento para que pasaran tiempo de calidad con ellas.
Cuando tenía 45 años, Celia se enteró de que tenía un tumor en el pecho. «Si Dios quiere curarme, estaré muy contenta, pues, en el fondo de mi corazón, deseo vivir; lo que me cuesta es dejar a mi marido y a mis hijas. Pero, por otra parte, me digo: si no me curo es que, quizá, será más útil que yo me vaya», escribió en una carta. La santa vivió esta enfermedad con firme esperanza cristiana hasta que falleció el 28 agosto de 1877 rodeada de su esposo y su hermano Isidore.
Luis se trasladó a Lisieux, donde vivía Isidore, y la tía Celina lo ayudó a cuidar de sus cinco hijas. Años más tarde, todas se hicieron religiosas, cuatro en el Carmelo y una en la Visitación. Su mayor sacrificio fue separarse de Teresa, a quien llamaba «su reinecita», y que ingresó a la vida religiosa a los 15 años. Luis contrajo una enfermedad que lo fue mermando hasta perder sus facultades mentales. Fue internado en el sanatorio del Buen Salvador en Caen. Durante los períodos de alivio se ofreció como víctima de holocausto a Dios, hasta que murió el 29 de julio de 1894.
Santos Luis y Celia Martin, rogad por nosotros.
Oración
“Dios, Padre nuestro, te damos gracias por habernos dado a Luis Martin y a Celia Guerin.
En la unidad y fidelidad del matrimonio
nos ofrecieron el testimonio de una vida cristiana ejemplar,
cumpliendo las tareas cotidianas según el espíritu del Evangelio.
Educando a una familia numerosa, a través de pruebas, muertes y sufrimientos,
manifestaron su confianza en Tí y aceptaron generosamente tu voluntad”.
Amén
